Sin embargo no abandona el gusto por lo salado, y en el bienio 2007/08 (a pesar de su espíritu vegetariano) se lanza en arriesgados experimentos en el campo de los embutidos, llegando a crear dos diferentes clases de morcilla: una más curada y otra aromatizada con guindilla.
De vuelta a la cocina tradicional, en 2009 le encontramos en un par de recetas de una conocida empresa de catering milanesa, especializada en abastecimiento de caravanas.
En la actualidad se dedica a la experimentación y a la búsqueda de nuevas mezclas, intentando alcanzar sabores actuales y ampliando los horizontes del gusto. |